sábado, 15 de agosto de 2009

cerro coloradoEn nombre de la tierra Es una Reserva Cultural y Natural que constituye una de las dos más importantes manifestaciones del país de arte rupestre.
Una de las facetas turísticas que ofrece Córdoba es la cultural. Dentro de esta categoría aparece Cerro Colorado, ubicado a 160 kilómetros al norte de la Capital por la Ruta Nacional 9. Allí se encuentra la Reserva Cultural y Natural Cerro Colorado, que alberga las pinturas rupestres que constituyen una de las dos manifestaciones más importantes en el país (la otra es la Cueva de las Manos, en Santa Cruz) de este arte pictórico.Comprende 3.000 hectáreas y abarca también los cerros Intihuasi y Veladero, en las últimas estribaciones de las sierras bajas del norte.Su nombre reproduce el color de la piedra arenisca rojiza. Allí habitaron los aborígenes comechingones y sanavirones y dejaron su legado pintado en los aleros de los cerros.Existen 350 aleros y unas 35.000 pictografías.En este yacimiento arquelógico, se pueden ver y recorrer de cerca por senderos y pasarelas, las pinturas en rojo, negro y blanco hechas a base de óxidos, cenizas y raíces molidas. Siguiendo esos dibujos es posible imaginar la vida allí desde el año 500 de la era cristiana - cuando se cobijaron bajo sus aleros los integrantes de la cultura ayampitín primero y luego los sanavirones y comechingones- hasta el siglo XV, cuando los españoles llegaron a la región.Las imágenes muestran llamas que parecían domésticas, chamanes con atuendos de plumas, aves que parecen cóndores, serpientes, escenas de la vida comunitaria, y algunos dibujos que indicarían algún grado de pensamiento abstracto y simbólico.El descubrimiento de este yacimiento se le debe al poeta Lepoldo Lugones, quien llegó al lugar en 1902 siguiendo versiones dispersas sobre su existencia y, tras comprobarlo, lo publicó en el diario La Nación, donde trabajaba.Por entonces, el lugar - casi en el límite con Santiago del Estero- ni figuraba en los mapas. Recién 20 años después comenzarían a llegar las primeras expediciones arqueológicas para descorrer el velo que cubría ese cerro.El refugio de Don Ata También, es el sitio que Atahualpa Yupanqui eligió para vivir y componer algunas de las mejores canciones del folklore argentino. Su casa museo se encuentra en el paraje conocido como Agua Escondida y allí están enterrados sus restos.Cerro Colorado está atravesado por el arroyo Los Tártagos, compuesto por aguas de vertientes que provienen de las sierras, y en su vegetación predominan los talas, algarrobos, quebrachos y matos.Allí conviven un gran número de artesanos, que con elementos de la zona realizan sus obras, en las que representan a sus íconos: el cóndor, el flechero y el camas.La segunda semana de octubre comenzará a desarrollarse el “Encuentro Chúcaro”, un Festival de Danza en homenaje al bailarín Santiago Ayala. También a principio del mes de noviembre se realiza la fiesta del Pantano (detrás del Cerro Colorado), una agradable fiesta nativa.

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