sábado, 15 de agosto de 2009

Dibujos Rupestres y Pictografías
En este ámbito desde muchos siglos antes de la llegada de los españoles en el siglo. XVl y en tiempo de la conquista, los indígenas que habitaron en la región, pintaban sobre los aleros y cavernas. Estas pinturas rupestres se encuentran en más de un centenar de sitios distribuidos entre los Cerros Colorado, Veladero, Intihuasi y los parajes de La Quebrada, y El Desmonte. Los colores utilizados fueron, blanco. negro y rojo. Los motivos son geométricos, indeterminados, zoomorfos y figuras humanas de gran síntesis. Las pinturas referidas, hacen del Cerro Colorado una valiosa fuente de información arqueológica y un importante testimonio en el que los habitantes originales del lugar documentaron la presencia de la conquistadores españoles. Son también notables las representaciones de indígenas con elaborados atuendos portando arcos y flechas; como así también la de los españoles hechos con gran realismo y detalles de vestiduras y cabalgaduras. Un excelente documento es, por ejemplo, el de la figura extinguida en la región de llamas, los cóndores y jaguares. Algunas de estas reproducciones estan expuestas en el museo de sitio de la reserva el que ofrece a los visitantes una explicación del modo del estilo de vida de los antiguos habitantes de la región, una descripción medio ambiental y exhibe material cultural lítico, calcáreo, y óseo, precedente de esta la región considerado uno de los destinos turísticos internacionales por excelencia.
Historia de los primeros habitantes de la Provincia de CórdobaEn el Arte rupestre aborigen se destaca el de los Comechingones que es uno de los pueblos autóctonos de mayor riqueza pictográfica de la Argentina y de América Latina junto a los Sanavirones creadores del Turismo entre poblados y aldeas. Dejaron grabados y dibujos en el interior de infinidad de aleros, grutas y cavernas. Se cuentan más de 36.000 obras de arte rupestre y pictografías repartidas en 113 aleros de los Comechingones. Se pueden encontrar algunas de ellas diseminadas en los más escondidos lugares de las sierras de Viarava y Charava, en Inti Huasi o Casa del Sol y en la denominadas Casa de Piedra en el departamento de Tulumba; en los cerros Inti Huasi, Veladero y Bola y en La Máscara, en el norteño departamento de Sobremonte; en el cerro de La Quebrada y en el famoso Cerro Colorado, ambos ubicados en el departamento de Río Seco; en el cerro San José, departamento de San Alberto, Guasampa; en las Playas, Ampisa, Piedra Pintada y Quebrada de Casas Viejas, jurisdicción del departamento de Minas. Cerca de la ciudad de Dolores, en el departamento de San Javier se conservan las famosas Piedras Pintadas. En Agua de la Pilona, en las proximidades de la ciudad de Cruz del Eje y a orillas del arroyo de Luapampa, en las cercanías de Pichanas, hay piedras pintadas y arte rupestre. También hay pictografías de alto valor en las localidades de Lutti en el Valle de Calamuchita y Achiras, en el departamento de Río Cuarto. Los primeros habitantes, los Comechingones habitaban el cordón montañoso compartido por las provincias de Córdoba y San Luis, las sierras grades ó de Comechingones. Formaban pequeños pueblos independientes, regidos por caciques. Se destacan como centros más poblados las áreas de Quilino y Ongamira en el Departamento Ischilín, el valle de Punilla, el valle de Calamuchita, el valle de Río Cuarto y el valle de Río Primero, donde se fundó la ciudad de Córdoba en 1573. Los antiguos habitantes de estas tierras hablaban en su mayoría la lengua sanavirona, aunque también coexistían otros dialectos particulares como el henia y camiare. Vestían camisetas largas, y algunos rasgos poco habituales en la población indígena, y que llamó poderosamente la atención de los españoles, fueron la barba completa que ostentaban y la figura alta y espigada de sus integrantes. Los Comechingones, un pueblo guerrero ya que eran belicosos. Según los relatos de los conquistadores, utilizaban la palabra "comechingón" como grito de guerra que incitaba a matar, y fue a causa de este rasgo tan característico que resultaron bautizados por los españoles como Comechingones. Eran muy eficaces en el manejo del arco y la flecha, también utilizaban bastones de madera dura y, ocasionalmente, se valían del fuego para incendiar el refugio de sus enemigos. Para la guerra utilizaban collares de cuero y se pintaban una mitad del rostro de rojo y la otra de negro. Para subsistir se valían de la agricultura, la recolección de frutos, la ganadería y la caza.¿Como vivian ¿,Vivían en chozas semisubterráneas, construidas sobre pozos al ras del suelo, con pequeñas entradas. Esta forma de vivienda permitía mantener el calor en su interior y servía como protección del viento y la lluvia. Eran de grandes dimensiones, de modo que en cada una de ellas convivían varias familias. Algunas de estas chozas pueden encontrarse en la actualidad, muchas de ellas en actuales yacimientos mineros. Se instalaban en "poblaciones" constituidas por una cantidad de viviendas que podía variar entre dos y cuarenta. Estos asentamientos tenían diferentes nombres y sus integrantes estaban unidos por un lazo de parentesco; eran comandados por un cacique, cuyo rango era de carácter hereditario. Estos pueblos se instalaban en las áreas de los campos de cultivo, ocupando todos los valles serranos. De modo que los Comechingones poblaban grandes extensiones de tierra aún cuando su densidad demográfica no fuera alta.Fotos del Cerro Colorado Departamento Río Seco Provincia de Córdoba Argentina Fotos de pictografías arte rupestre pinturas de los aborígenes Comechingones y Sanavirones en los aleros Richi Quitilipi Petroglifos arqueología de América latina. El Camino sendero de la Historia Precolombina tambien puede recorrerse visitando en sus vacaciones en Coroba el Cerro Colorado y los Yacimientos Arqueologicos de Cordoba Argentina.
Los Comechingones habitaban el cordón montañoso compartido por las provincias de Córdoba y San Luis. Formaban pequeños pueblos independientes, regidos por caciques. Se destacan como centros más poblados las áreas de Quilino y Ongamira en el Departamento Ischilín, el valle de Punilla, el valle de Calamuchita, el valle de Río Cuarto y el valle de Río Primero, donde se fundó la ciudad de Córdoba en 1573. Los antiguos habitantes de estas tierras hablaban en su mayoría la lengua sanavirona, aunque también coexistían otros dialectos particulares como el henia y camiare. Vestían camisetas largas, y algunos rasgos poco habituales en la población indígena, y que llamó poderosamente la atención de los españoles, fueron la barba completa que ostentaban y la figura alta y espigada de sus integrantes. 750) this.width=750" border=0> serrana de los comechingones Los Comechingones eran belicosos. Según los relatos de los conquistadores, utilizaban la palabra "comechingón" como grito de guerra que incitaba a matar.Eran muy eficaces en el manejo del arco y la flecha, también utilizaban bastones de madera dura y, ocasionalmente, se valían del fuego para incendiar el refugio de sus enemigos. Para la guerra utilizaban collares de cuero y se pintaban una mitad del rostro de rojo y la otra de negro. 750) this.width=750" border=0> "Batalla entre españoles y comenchingones" 750) this.width=750" border=0> Para subsistir se valían de la agricultura, la recolección de frutos, la ganadería y la caza. Vivían en chozas semisubterráneas, construidas sobre pozos al ras del suelo, con pequeñas entradas. Esta forma de vivienda permitía mantener el calor en su interior y servía como protección del viento y la lluvia. Eran de grandes dimensiones, de modo que en cada una de ellas convivían varias familias. Algunas de estas chozas pueden encontrarse en la actualidad. Se instalaban en "poblaciones" constituidas por una cantidad de viviendas que podía variar entre dos y cuarenta. Estos asentamientos tenían diferentes nombres y sus integrantes estaban unidos por un lazo de parentesco; eran comandados por un cacique, cuyo rango era de carácter hereditario. Estos pueblos se instalaban en las áreas de los campos de cultivo, ocupando todos los valles serranos. De modo que los Comechingones ocuparon grandes extensiones de tierra aún cuando su densidad demográfica no fuera alta 750) this.width=750" border=0> El de los Comechingones es uno de los pueblos aborígenes de mayor riqueza pictográfica de la Argentina. Dejaron grabadosydibujos en el interior de infinidad de grutas y cavernas. Se cuentan más de 1000 obras de arte rupestre de los Comechingones. Se pueden encontrar algunas de ellas diseminadas en los más escondidos lugares de las sierras de Viarava y Charava, en Inti-Huasi o Casa del Sol y en la denominadas Casa de Piedra en el departamento de Tulumba; en los cerros Veladero y Bola y en La Máscara, en el norteño departamento de Sobremonte; en el cerro de La Quebrada y en el famoso cerro Colorado, ambos ubicados en el departamento de Río Seco; en el cerro San José, departamento de San Alberto, Guasampa; en las Playas, Ampisa, Piedra Pintada y Quebrada de Casas Viejas, jurisdicción del departamento de Minas. Cerca de la ciudad de Dolores, en el departamento de San Javier se conservan las famosas Piedras Pintadas. En Agua de la Pilona, en las proximidades de la ciudad de Cruz del Eje y a orillas del arroyo de Luapampa, en las cercanías de Pichanas, hay piedras pintadas y arte rupestre. También hay pictografías de alto valor en la localidad de Achiras, en el departamento de Río Cuarto. 750) this.width=750" border=0> A las primeras etapas de la cultura se habrían agregado elementos andinos, que aportaron el cultivo de la tierra, el sedentarismo, la cría de llamas, el hilado y el tejido, el vestido de lana, la cerámica negruzca y grabada y el uso de objetos de metal, aunque no aun metalurgia propia. En la cultura y el hábitat de los comechingones se advierten también elementos de origen amazónico, probablemente transmitidos por los vecinos del norte y del noroeste, los sanavirones. Tendría esa ascendencia sobre todo el modelado de la cerámica dentro de cestos, en el sector septentrional o henia, de asa ancha y maciza, que Serrano llamó aletón. Quizás se podrían añadir algunos fragmentos de cerámica fina y pintada; y las hachas de piedra pulimentada, del Neolítico Los comechingones de la época histórica fueron la resultante de esas distintas influencias, las incaicas no llegaron hasta ellos y las amazónicos son muy débiles; y eso distingue a estos pueblos de los otros del noroeste. Aparido puede hablar de una "verdadera ínsula etnográfica dentro de la cual se han conservado los elementos de una cultura primordial que, en cierta época, habría sido común a buena parte del noroeste argentino. Del nivel cultural de los indígenas de las sierras de Córdoba ofrecen excelentes testimonios las pinturas rupestres, abundantes en tres grandes zonas, la sierra de Comechingones, hacia el sudoeste, colindando con la provincia de San Luis; las sierras de Guasapampa y de Cuniputo, esta última una ramificación de la Sierra Chica, hacia el noroeste, cerca de la provincia de La Rioja, y hacia el norte, las Sierras del Norte, con ramificaciones hacia Santiago del Estero. Fueron estudiadas por Gardner y Vignatti, pero especialmente por Asbjorn Pedersen, que se valió de los rayos infrarrojos y reprodujo aproximadamente 30.000 dibujos en 200 cuevas o abrigos. Pedersen llegó a las siguientes conclusiones: 1) El indigena de las sierras de Córdoba, Sierras del Norte, zona de Cerro Colorado, se regia por normas convencionales generalizadas de la zona para realizar las pinturas rupestres, ejecutadas conforme con una ideología de carácter mágico~religioso y no con fines decorativos como se supone comúnmente; 2) Dichas normas se relacionaban directamente con su modus vivendi más común de los elementos a reproducir: por ejemplo, del trato con el ser humano, con exaltación de detalles individuales, frontales y dorsales de sus vestimentas; los mamíferos generalmente observados de perfil o de tres cuartos de perfil; los artrópodos y reptiles observados en el suelo; las aves observadas en vuelo (las rapaces) y las de tierra, de perfil.
cerro coloradoEn nombre de la tierra Es una Reserva Cultural y Natural que constituye una de las dos más importantes manifestaciones del país de arte rupestre.
Una de las facetas turísticas que ofrece Córdoba es la cultural. Dentro de esta categoría aparece Cerro Colorado, ubicado a 160 kilómetros al norte de la Capital por la Ruta Nacional 9. Allí se encuentra la Reserva Cultural y Natural Cerro Colorado, que alberga las pinturas rupestres que constituyen una de las dos manifestaciones más importantes en el país (la otra es la Cueva de las Manos, en Santa Cruz) de este arte pictórico.Comprende 3.000 hectáreas y abarca también los cerros Intihuasi y Veladero, en las últimas estribaciones de las sierras bajas del norte.Su nombre reproduce el color de la piedra arenisca rojiza. Allí habitaron los aborígenes comechingones y sanavirones y dejaron su legado pintado en los aleros de los cerros.Existen 350 aleros y unas 35.000 pictografías.En este yacimiento arquelógico, se pueden ver y recorrer de cerca por senderos y pasarelas, las pinturas en rojo, negro y blanco hechas a base de óxidos, cenizas y raíces molidas. Siguiendo esos dibujos es posible imaginar la vida allí desde el año 500 de la era cristiana - cuando se cobijaron bajo sus aleros los integrantes de la cultura ayampitín primero y luego los sanavirones y comechingones- hasta el siglo XV, cuando los españoles llegaron a la región.Las imágenes muestran llamas que parecían domésticas, chamanes con atuendos de plumas, aves que parecen cóndores, serpientes, escenas de la vida comunitaria, y algunos dibujos que indicarían algún grado de pensamiento abstracto y simbólico.El descubrimiento de este yacimiento se le debe al poeta Lepoldo Lugones, quien llegó al lugar en 1902 siguiendo versiones dispersas sobre su existencia y, tras comprobarlo, lo publicó en el diario La Nación, donde trabajaba.Por entonces, el lugar - casi en el límite con Santiago del Estero- ni figuraba en los mapas. Recién 20 años después comenzarían a llegar las primeras expediciones arqueológicas para descorrer el velo que cubría ese cerro.El refugio de Don Ata También, es el sitio que Atahualpa Yupanqui eligió para vivir y componer algunas de las mejores canciones del folklore argentino. Su casa museo se encuentra en el paraje conocido como Agua Escondida y allí están enterrados sus restos.Cerro Colorado está atravesado por el arroyo Los Tártagos, compuesto por aguas de vertientes que provienen de las sierras, y en su vegetación predominan los talas, algarrobos, quebrachos y matos.Allí conviven un gran número de artesanos, que con elementos de la zona realizan sus obras, en las que representan a sus íconos: el cóndor, el flechero y el camas.La segunda semana de octubre comenzará a desarrollarse el “Encuentro Chúcaro”, un Festival de Danza en homenaje al bailarín Santiago Ayala. También a principio del mes de noviembre se realiza la fiesta del Pantano (detrás del Cerro Colorado), una agradable fiesta nativa.
Reserva Cultural Natural Cerro Colorado La Reserva Cultural Natural Cerro Colorado, situada en la intersección de los departamentos Río Seco, Sobremonte y Tulumba, tiene una superficie de 3000 hectáreas y se ha constituido como uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del país. Su relieve está dado por una formación geológica que, erosionada a fuerza de viento y agua, fue poblándose de aleros y cuevas que tiempo más tarde utilizarían los aborígenes para plasmar los testimonios de su arte y forma de vida, en pinturas rupestres.La zona del Cerro Colorado estuvo ocupada por la cultura Ayampitín, aborígenes nómades especializados en la caza. A partir del año 500 llegaron del norte otros pueblos originarios, dos de los cuales habitaban el área a la llegada de la colonización española; los Sanavirones y los Comechingones.En forma de dibujos realizados en tres colores, llegan hasta nuestro días las huellas una historia de antiguos habitantes. En esos dibujos quedó plasmado, además, el inicio del fin. Los aleros guardan las imágenes de los primeros europeos en recorrer esas tierras. Los petroglifos van fueron realizados en diferentes períodos, desde los siglos V al XVI. Los colores utilizados, al igual que otras culturas originarias de Latinoamérica, eran el blanco, negro y rojo, quedando pocas inscripciones realizadas con este último color.La existencia y valor del área data de fines del siglo XIX, cuando el conocido escritor Leopoldo Lugones publicó un artículo sobre su importancia arqueológica. Tras profundos estudios realizados sobre el lugar, Cerro Colorado se declara Monumento Histórico Nacional en el año 1961. Allí funciona un museo arqueológico provincial con servicios de guías y como una manera de preservar este incomparable patrimonio, el acceso a los sitios con pinturas rupestres solo puede realizarse con su compañía.Senderos de areniscas rojizas, cerros que se levantan entre la vegetación y rincones que guardan las más atrapantes huellas del pasado aborigen. Todo permanece allí, expectante desde hace siglos, para que pueda ser disfrutado por nosotros.

sábado, 1 de agosto de 2009

generalidad del cerro colorado

Cerro Colorado es una localidad cordobesa situada en el departamento Río Seco, provincia de Córdoba, Argentina.
Está compuesta por 259 habitantes y se encuentra situada a 160 km de la Ciudad de Córdoba, sobre la ruta provincial Nº 21 (11 km de la RN 9).
Los principales cursos de agua que atraviesan la localidad son el arroyo de los Molles y el río de los Tártagos.
El nombre de esta localidad se debe al ligero color rojizo de los cerros, entre los que sobresalen el Colorado, el Veladero y el Inti Huasi. "Inti Huasi" significa "Casa del Sol" (inti=sol), es un nombre quechua dado tras la conquista española ya que los misioneros católicos utilizaron el idioma quechua como lengua general y lengua vehicular para adoctrinar a todas las etnias del Noroeste y centro de Argentina.

generalidad del cerro colorado